domingo, 17 de febrero de 2008

ESPAÑOL

LA REHABILITACIÓN DE LA FUNCIÓN DEL SENTIMIENTO POR C. G. JUNG EN NUESTRA CIVILIZACIÓN CONTEMPORANEA

Traducción de José Zavala y Marta S. Pérez



Siendo un estudiante de medicina, entre los 21 y los 23 años, dio Jung cuatro conferencias ante sus compañeros de estudios en la agrupación juvenil de Zofingia en Basilea. En una de ellas, 1897, cita el siguiente pasaje de la psicología de Kant: “ La causa principal es siempre la moralidad; ésta es lo sacrosanto y lo inherible, que tenemos que proteger y esto es también el fundamento y fin de todas nuestras especulaciones e investigaciones. De aquí salen todas las especulaciones metafísicas. Dios y el “ Otro Mundo” es el único fin de todas nuestras investigaciones filosóficas y si los conceptos de Dios y de el “Otro Mundo” no están en relación con la moralidad, no serían en nada utilizables”

Entonces - después de un enérgico ataque por su parte al materialismo en su generalidad - Jung continúa: “ Se debe, en primer lugar. Como “revolución de arriba abajo”, hacerle ver como necesidad la moralidad a la ciencia y a sus representantes a través de ciertas verdades trascendentales… Por ejemplo, es necesario en los Institutos Fisiológicos, en donde, intencionalmente, se debilita la fuerza de juicio moral de los estudiantes, por medio de vergonzosos y bárbaros experimentos, por medio de crueles torturas de animales que escarnecen toda la Humanidad - en tales Institutos, digo, se debe enseñar que “ ninguna verdad que sea investigada a través de un camino inmoral, le sea atribuido un derecho de existencia”. ( Mis cursivas)

Después de esto, Jung regresa a Kant y subraya su idea que sólo el creer en realidades que están más allá del Mundo toscamente material pueden garantizar una actitud de vida moral del hombre. Lo que yo quiero resaltar a través de estas citas es que Jung era en sí un tipo de pensar introvertido pero que incluso en esta conferencia juvenil su feeling viene a expresarse. Él nunca fue un intelectual frío. Desde esta conferencia han transcurrido 84 años, y ¿ dónde estamos nosotros hoy en día en relación con este problema?.

La cruel tortura de animales se ha extendido actualmente por millares no sólo en los laboratorios científicos, sino también últimamente en la agricultura y en consecuencia se ha extendido a la tortura de innumerables seres humanos en todo el mundo. Los expertos militares calculan hoy en día a sangre fría cómo podrían ser aniquilados, en una guerra atómica millones de seres humanos. De acuerdo, esta es su profesión, pero ya no se les nota que estén conmovidos y deprimidos, cuando tienen que “calcular” de esta manera. Ciertamente estos hechos son conocidos, así es que mejor me vuelvo a lo que está cercano, o sea nuestro propio terreno: La Psicología. Allí, en las Universidades la estadística es el as, sólo testimonios “duros”, es decir estadísticos, son tomados en serio, Jung, sin embargo, puso durante larguísimo tiempo el dedo en la llaga; las estadísticas describen sólo una imagen intelectual-abstracta del objeto investigado, no su realidad: por ejemplo si constatamos que en un montón de piedras estas pesan ½ Kg de promedio, ¡en realidad casi no encontramos ni una sola piedra de este exacto peso!. Así, construimos un modelo de realidad abstracto y lo entremezclamos entonces con la realidad actual, pero que vista más exactamente, está constituida de puras excepciones. Todas las ciencias fundamentadas matemáticamente van por este camino, y porque Jung no hizo esto se le culpa de ser “acientífico” - tal vez esto es incluso verdadero, pero Jung es más realista. En la terapia suprimió el distanciamiento de la bata blanca del médico, que trata al paciente como un objeto impersonal, encontraba a cada paciente con su sentimiento personal, fuera este positivo o negativo y así hacía de cada hora de análisis un encuentro personal. Discípulos de Jung, que de nuevo introducen de contrabando procesos técnicos como la exigida discusión de la trasferencia, han regresado sencillamente y de nuevo a un modo de pensar prejunguiano. Esto atañe especialmente al llamado problema de la trascendencia, esto es, propiamente la relación de sentimiento, pero que es tratado como una magnitud manipulable.

En una carta escribe Jung expresamente: “La solución de la transferencia consiste con frecuencia simplemente en que uno cesa de designar su relación como trasferencia. Esta palabra desvalora la relación hacia una mera proyección “la cual no es”, la trasferencia consiste en la ilusión de su unicidad, si se la ve desde el punto de vista colectivo convencional. La “unicidad” existe solo y únicamente entre seres humanos individuados, estos no tienen ningún otro “tipo” de relaciones que las individuales, es decir, de naturaleza única”. (1) Por eso - así se debe concluir - debería ser usada sólo la palabra “ trasferencia”, allí, donde intencionadamente se ambiciona desvalorar cualquiera de las ilusorias proyecciones, pero no para la relación de sentimiento que se construye lentamente en el curso del tratamiento.

Naturalmente, una falsa bondad, y una amabilidad que todo lo soporta, como la que ciertos analistas muestran a sus pacientes, es también igual de falsa (sic) - sigue el viejo rol del médico general y sirven como medio de disfraz engañante para no tener que expresar los propios y genuinos sentimientos, sentimientos que, frecuentemente, no son en absoluto capaces de amar todo, es decir, - no son aptos para eludir también - fricciones y confrontaciones.Esta “persona”, en ciertas circunstancias “caracterizada por su amabilidad”, es un derivado de la sentimentalidad cristiana a la cual todavía retornaré más tarde.

Pero, primeramente, regresemos al problema de las ciencias. Nuestro mundo moderno, científico y tecnológico y su modo de vida es fundamentalmente construido por científicos cuya función principal es el pensar extrovertido o introvertido. En la física, por ejemplo, los introvertidos como Einstein, Bohr, Pauli, etc... prefieren la física teórica: Los extrovertidos como por ejemplo Werner von Braum, la física experimental. La función de la intuición tampoco está del todo excluida, porque se necesitan asociaciones especulativas, para encontrar nuevos modelos de pensamiento.

“Pero el feeling no está expresado en ningún lado”, algunas veces sólo en frases bienintencionadas e infantiles, que contienen todas, en su mayoría, la palabrita “debería”. Y con excepción de Niels Bohr, ¡todos los físicos mencionados han colaborado o han querido colaborar en la fabricación de la bomba atómica!. Hoy en día, existe en USA una corriente entre los físicos con una tendencia hacia la filosofía hinduista, que, en verdad, es antimaterialista, pero que para nada estima la vida del individuo.

Qué inhumana se ha vuelto la Medicina Moderna, no necesita ninguna explicación. Los periódicos están llenos de esto, pero no sucede casi nada. Por eso, no se puede estimar elevado y suficientemente el trabajo primero y solitario de la Dra. Kubler Ross que osó dar un paso en la dirección correcta.

Otro terreno donde nuestro sentimiento falla lamentablemente es en la llamada ayuda para el desarrollo. El médico Benno Glauser ha escrito sobre esto un excelente artículo en la revista de la Cruz Roja Suiza (2). Él desenmascara cómo intentaban “ayudar” a pueblos de otras culturas, pero, al mismo tiempo, intentando imponerles nuestras religiones o puntos de vista científicos y así, destruir su verdadero fundamento de vida espiritual y religioso. Nuestros médicos, misioneros, planificadores y consejeros agrícolas parten todos de la presuposición de que nosotros “sabemos” lo que es correcto o falso para los otros y entonces se decepcionan y enojan cada vez que estas gentes rechazan nuestra ayuda con apatía, resistencia y el llamado desagradecimiento.

Quisiera citar del artículo de Glauser lo que un indio Pai del Paraguay dijo a una ayudante médica (3): “Para nosotros, los Pai, es la salud un estado que nosotros llamamos “tekoresai”. Para que este “estado del estar sano” (sic) sea salvaguardado, tienen que ser dadas diversas cosas y circunstancias; todas ellas pertenecen al “estado del estar sano” y lo constituyen: las plantas y árboles individualmente todos como medio de curación; Pero también todas las plantas y árboles conjuntamente; son palabras formuladas, verdaderas y sopesadas; buena nutrición; no actuando mas allá del pensar y concebir de los otros; el bosque primordial, la armonía, la comunidad del pueblo; hablar con los otros y tener conversación; la conservación correcta de “nuestra manera de ser “; vivir nuestra verdadera cultura y esencia de nuestro ser; el sentimiento de fuerza que nos es dado a través de todas las cosas que he mencionado; y el sostener conjuntamente nuestra comunidad; vivir tranquilamente en seguridad en nuestra tierra; el vivir conjuntamente en la familia y en la comunidad del pueblo; las fiestas. Entonces venís vosotros blancos y nos hacéis dependientes del dinero y de otras cosas materiales: esto destruye nuestro “estado del estar sano”. Vosotros tenéis maledicencias, habláis mal de otros, nos quitáis nuestra tierra no tener tierra quiere decir nada para comer, no tener nada para comer significa enfermedad y al final metéis la mano en el bolsillo y sacáis una pequeña pastilla blanca, y queréis hacernos creer que si comemos esta pastilla allí dentro, estuviese la salud que esta pastilla fuese salud”.

Todo nuestro hacer destructivo se basa como subraya Glauser, en una fundamental escasez de respeto para los otros seres humanos y sus valores culturales de sentimiento, que son de otra naturaleza, con otras palabras esto se basa en una escasez de sentimiento genuino diferenciado. En el fondo conocemos exactamente acerca de estos efectos catastróficos de nuestro comportamiento y acerca del odio creciente de otras naciones contra la raza blanca, pero parecemos no ser capaces de hacer algo encontra de esto.

Sin embargo no se necesita ir hasta pueblos que se encuentran tan en la lejanía, la misma actitud carente de sentimiento predomina también entre nosotros de un grupo hacia otro. Los planificadores de nuestra región y de nuestra ciudad por ejemplo, desarrollan en sus urbanizaciones planos de ciudades y calles que posteriormente destruirían la felicidad de incalculables seres humanos. Piensa fríamente, que si un campesino al que se le ha expropiado la tierra recibe una adecuada indemnización de dinero u otra tierra a cambio la cosa estaría resuelta. Pero que este campesino ame especialmente su pedazo de tierra no “cuenta”. O sacamos ancianos de sus pobres residencias donde mantienen gatos y alimentan pájaros y nos sorprendemos cuando mueren de repente en su llamada nueva, mejor y más higiénica vecindad, en donde ni gatos ni pájaros hacen sus necesidades.

Pero ¿Qué es lo que debemos hacer entonces?, ¿Cambiar nuestra política y después nuestra legislación?, ¿Es que maneja esta ultima abiertamente estos problemas?. Erich Newman, de modo militante, ha querido establecer en su libro “Psicología del profundo y nueva ética” nuevas listas de reglas morales; su libro ha impactado pero en el fondo no produjo ningún resultado, Probablemente no es este el camino de lidiar con el problema. Yo creo, que el Jung de 22 años puso el dedo en la llaga, esto es, que tenemos que reconocer primero la “realidad del alma”, es decir, del inconsciente, y con esto también la realidad de la imagen de Dios o del Si-mismo, y de una realidad transmaterial, antes de que atrapemos cualquier otra cosa. Permítanme dar un ejemplo: no hace mucho tiempo aquí en Alemania di una conferencia sobre sueños de personas próximas a la muerte que parecen indicar hacia una posible vida después de la muerte. Después de la conferencia se me acerco una enfermera con lagrimas en los ojos y me dijo: “! Lo que Vd. Dijo no puede debe ser verdad, pues de otro modo debería reconocer que cosas tan espantosas existen en mi...!” ( Ella no dijo que), pero manifiestamente había tratado mal a pacientes moribundos – quizás hasta les había robado – opinando que ellos ya no estarían conscientes, así que sus acciones ya no tendrían ningunas consecuencias. Pero naturalmente, ¿y si su alma estuviera a un todavía por aquí rondando?. Eso seria otra cosa. No es ninguna casualidad que la Dra. Kubler- Ross empiece ahora a ocuparse, tal y como he escuchado decir del espiritismo. Es la consecuencia logica de su trabajo con las personas próximas a la muerte, si no se esta convencido, como lo estaremos nosotros, de la realidad del inconsciente, su sentimiento la guía a esto.

En todas las religiones de todos los tiempos existió y existe la representación de un Dios o de Dioses y de un mundo en el “ Mas allá”, de vida no material; Y solo él, puede formar el fundamento de una ética a un más real. Por eso dice Jung que “hacer la vista gorda del numen parece tener el valor en todo lugar y siempre, de ser lo mas profundamente malo y lo mas profundamente engendrador” (4)

Y a la inversa, la esencia de toda ética está basada, en el fenómeno de la conciencia, es decir, en 1a relación de sentimiento entre el "individuo y lo trascendente"(5) o el arquetipo del Sí-Mismo.

Lo que nosotros en cambio vivenciamos en el mundo toscamente material, es en to­das partes el padecimiento injusto y el triunfo de la injusticia. A causa de la honradez­, si se la pone en práctica, se es tenido por tonto ingenuo. El sufrimiento ino­cente de los primeros mártires cristianos ejerció por lo menos un efecto sobre la masa y convirtió a muchos al cristianismo.

Pero, ¿quién se acuerda aún hoy del nombre de aquel joven maestro de escuela alemán, que fue voluntariamente, a la cámara de gas con sus alumnos judíos para confortarlos?. ¿Qué es lo que provoca el sufrimiento de los disidentes, y valientes cristianos en Rusia? ¡Nada! Leemos acerca de ello en los diarios, y los hacemos a un lado con un resignado encogimiento de hombros.

La Dra. Liliane Frey ha publicado el sueño de, un paciente moribundo cuya vida, había sido una sucesión de fracasos exteriores. El soñó: (6) “Una voz... me dijo: Tu trabajo y el sufrimiento que conscientemente atravesaste, han redimido a cien generaciones antes de ti e iluminará a cien generaciones después de ti".También aquí es, la existencia de un mundo del Más Allá lo decisivamente impor­tante. En un mundo sólo material no existe consuelo alguno para este hombre.

Pero, ¿por qué esto tiene especialmente que ver con la función del sentimiento? ¿No es acaso el reconocimiento de una realidad psíquica importante para cada una de las cuatro funciones de la conciencia?. Evidentemente, si la ética de los valores es “en última instancia un producto de la altamente diferenciada función del sentimiento" (7), como escribe Jung, ella, exige también una cierta inteligencia, sobre la cual volveré más adelante. Pero en todo caso la ética no puede existir sin sentimientos diferenciados, de otro modo ella se convierte en un código rígido de reglas de conducta, es decir, un puro deber colectivo: “tengo que”, “debo de”. Todos pueden experimentar eso cuando por ejem­plo una simple ordenanza policial es aplicada esquemáticamente, o en gran escala po­demos ver cómo funciona el aparato estatal en Rusia.


Pero ahora alguien podría objetar: ¿dónde están entonces los tipos que tienen el sentimiento como función principal, que concretamente también deben existir en gran número en todos los pueblos?, ¿por que no compensan ellos esta carencia?. Aquí debemos hacer una diferencia entre la existencia de tipos sentimentales, y el estilo colectivo de la época, y la acti­tud colectiva de una cultura. Naturalmente que tenemos muchos tipos sentimentales con sentimiento diferenciado entre nosotros, pero la moda, el espíritu colectivo de proceder y de valorar no reconoce al sentimiento. Eso debilita la influencia del sentimiento hasta en los tipos que lo tienen como función principal. Además, la función inferior de un tipo de sentimiento -como sabemos- es el pensar, el cual tendrá por eso a menudo las tendencias inferiores de la época: en la nuestra, el materialismo e intelectualis­mo baratos. Así vemos, por ejemplo en más de una cultura latina, una preferencia por la ideología comunista en su forma más simplona, mientras el pueblo mismo es más bien poco falto de sentimientos y de relación, como en cambio lo son varios pueblos no latinos. Pienso aquí en España, Italia y algunos países sudamericanos. Lo que sobre todo resulta tan malo es que el espíritu oficial de la época hoy desvaloriza el sentimiento. A menudo escuchamos el juicio - por ejemplo, contra los adversarios de la energía atómica - que ellos “sólo aducen argumentos sentimentales en vez de fundamentos racionales para su demanda”, y por cierto con el sentido implícito de que un argumento sentimental es, eo ipso un sin sentido. En forma parecida se muestra esto en los alborotos armados por jóvenes revoltosos. Algunas bienintencionadas tentativas intentan una y otra vez entrar en contacto con los jóvenes rebeldes en forma "razonable" (¡entre comillas!) totalmente sin resultado, porque estos jóvenes son movidos por sentimientos completamente confusos, en su mayor parte negati­vos, que no se pueden traducir, en un lenguaje del pensar o percibir. Muchos gobier­nos proponen un programa calificado de ayuda de gran alcance para jóvenes sin tra­bajo a fin de posibilitarles una instrucción posterior. Eso es seguramente bueno y justo, pero ¿ayudará lo suficiente?. ¿Dejará de rebelarse un joven sin trabajo si aprende un poquito más de informática. ¿Sabemos que los sovieticos pagan en parte a estos rebeldes, pero, ¿es suficiente entonces que les demos también dinero?. No creo que podamos corregirlo mucho, si nosotros mismos permanecemos al nivel del pensar mate­rialista racional; no que éste sea totalmente falso; sólo es falso cuando creemos que lo es todo. Jung escribe en una carta (8) “que hemos llegado a ser unilateralmen­te intelectuales y racionalistas” y hemos olvidado totalmente que hay aun otros factores que no se dejan influir por la rectitud de la razón y el entendimiento. Por eso vemos por todas partes inflamarse una emocionalidad mística que desde la Edad Media se había dado por desaparecida. Esta es una compensación al excesivamente rá­pido progreso técnico.

Por consiguiente necesitamos, más que entendimiento y razón, pues estos hacen irritar aún más a los jóvenes; deberíamos poderles ofrecer una visión de conjunto del ser nueva y creativa, un punto de vista espiritual global y no material, como totalidad -según mi opinión, deberíamos poder construir una relación con el inconsciente como una realidad trascendente, mas allá de los sentidos, relación que no sólo debería ser hecha con el entendimiento, sino también con el sentimiento y la emoción.

¿Y que ocurre con las numerosas formas de la mística oriental que se han vuelto tan de moda en Occidente?. También ellas han llegado a ser entre nosotros demasiado fácilmente otra vez algo intelectual; en última. instancia ellas se aplican al pensar y a la intuición, o, como formas, de Yoga, a la percepción. Estas enseñanzas son, como Jung pone de relieve, propiamente siste­mas teológicos que tienen poco o no tienen en absoluto en cuenta, al individuo y su relación individual con lo Divino. “Por demasiada, sabiduría oriental, escribe, (9) se sustituye la experiencia inmediata y con ello el acceso a la psicología. Pero es concebible que los hombres siempre intenten primero ir por todos los caminos trilla­dos, antes de que se decidan a emprender el camino en lo jamás hollado".

Y en una. carta a Miguel Serrano (10) escribe además: “Usted eligió dos buenos representantes de Oriente y de Occidente. Krishnamurti es totalmente irracional y abandona las soluciones a la pasividad, es decir, las deja, como pertenecientes a la Madre Naturaleza, acontecer por sí mismas. Toynbee, por su parte, cree que las opi­niones pueden ser construidas y moldeadas. Ni uno ni el otro cree en el florecimiento y despliegue del individuo como un experimento y una obra dudosa y engañadora del Dios viviente. A él debemos prestarle nuestros ojos y oídos y nuestra mente discrimina­dora..” (porque Dios en nosotros quiere tener lugar en la conciencia) "Necesitamos imperiosamente una verdad o una autocomprensión, en forma semejante a la del antiguo Egipto, tal como yo encontré aún viva en los indios Taos-Pueblos. El jefe de ceremo­nias de sus cultos, el viejo Ochwiah Biano (Lago de la Montaña) me dijo: "Nosotros somos el pueblo que vive sobre el techo del Mundo, somos los hijos del Sol que es nuestro Padre. Cada día le ayudamos a ascender..... Esto no lo hacemos solo por nosotros, sino también por los Americano.... Si ellos siguen adelante impidiéndonoslo, en 10 años el sol ya no saldrá más”. Con derecho suponía que sus días, su luz, su conciencia y su sentido morían si la estrechez del racionalismo americano los destruía. Y eso acontecerá al mundo entero, si se entrega al mismo racionalismo.

En otro lugar (11) pone de relieve Jung que cuando tomamos sin crítica las en­señanzas de Oriente, como para nosotros las ideas a menudo son más importantes que la propia vi­da interior, la esperanza y el éxtasis liberador de la experiencia origi­nal se extravían pronto y se petrifican en un esfuerzo predominantemente intelectual, de modo que en vez de experiencia original tenemos una imitación ejercida como método.

Muchos métodos orientales llegan incluso a oprimir lo inconsciente en vez de establecer una relación con él (12). Todo esto podría bastar para mostrar que en la visión de Jung no puede haber ninguna ética sin una experiencia original y viva de lo divino. No la hay por la adhesión a alguna doctrina teológica u otras. La experiencia original puede ser experimentada sólo por el individuo, lo que no he experimentado nunca es verdaderamente real para mí, puede existir en mi cabeza como idea o opinión, pero no es experiencia. Una cosa es que yo conozca sólo por los libros que existen los elefan­tes, y otra que haya visto, rastreado, tocado uno de ellos. Solo ésa es una verdadera experiencia, si yo mismo experimento algo con todas las funciones, incluyendo el sentimiento.

Sin embargo, ¿qué pasa entonces con el amor cristiano al prójimo -¿no es este en el fondo aquello que buscamos y a lo que deberíamos retornar? Seguramente el Cristianismo al principio fue una experiencia totalmente de sentimiento. Los prime­ros cristianos eran en su mayor parte esclavos y personas no cultivadas, y su amor entre her­manos y hermanas creó un lazo fructífero entre ellos. Muchos cristianos primitivos hasta se jactaban de no ser intelectuales. Pero pronto el adoctrinamiento teológico, las disputas dogmáticas y la persecución de otras creencias ganaron la delan­tera y el amor universal al prójimo fue restringido por el principio de poder, aquel enemigo mortal de todas las formas de amor.


El lema marxista de la solidaridad internacional es en más de un especto una vuelta al ideal de amor de los primeros cristianos, pero sin fundamento en el lado trascendente, sino solo en relación con lado únicamente material de 1a existencia.

En nuestra época todas las naciones de la tierra se han acercado en el orden técnico, económico e intelectual y por eso necesitamos especialmente el sentimiento de una sociedad general. Hasta esto es uno de los triunfos en la propaganda comunista (13). Pero como el sistema soviético decepcionó a muchos de sus partidarios a este respecto, muchos se volvieron al eurocomunismo y cosas parecidas. En Sudamérica, el Che Guevara ha sido celebrado a menudo al pie de la letra, como una especie de hé­roe del amor, especialmente por las mujeres. A pesar de todas las decepciones tam­bién numerosos representantes eclesiásticos de todas las confesiones se vuelven hacia el Marxismo porque sienten que se encuentra cerca del ideal del amor al prójimo del Cristianismo Primitivo. Pero allí donde el Comunismo alcanza el poder, muestra resultados contrarios.

Jung escribe (14): “Los siste­mas colectivos, llámense partidos políticos o estado, actúan destructivamente sobre las relaciones humanas. Estas pueden ser fácilmente destruidas, porque los hombres individuales se encuentran todavía en un estado de inconsciencia que no se ha desarrollado a la par del enorme crecimiento y fusión de las masas. Como sabemos, en todos los países totalitarios rige la principal preocupación de minar las relaciones per­sonales por el miedo y la desconfianza, de modo que surge una masa atomizada, en la cual el alma humana es asfixiada totalmente. Incluso la relación de padres e hijos que es de lo más cercana y natural, es desgarrada por el estado(...). La única posibilidad de impedir esto es el desarrollo de la conciencia del ser humano indivi­dual. Por este medio se vuelve él inmune frente a la seducción de las organizaciones co­lectivas. Únicamente gracias a eso conserva su alma pues la vida del alma depende de la relación humana (15). El acento debe ponerse en que el hombre se vuelva consciente y no en la organización estatal".

Y en otra parte escribe (16): “La pertenencia reciproca y la convivencia de la humanidad es una de las cuestiones más importantes de la existencia. Pero esto se complica al tener que existir también el individuo independientemente, lo que sólo es posible cuando la sociedad, posee un valor sólo re1ativo. Pues de lo contrario inunda y aniquila incluso al individuo, y entonces tampoco ella existe ya. En otras palabras: una genuina sociedad, sólo puede estar formada por in­dividuos independientes, que sólo hasta cierto punto puedan ser seres sociales. Sólo ellos pueden llevar a cabo la voluntad de Dios existente en cada uno...” (La genuina sociedad necesita "comprensión psicológica y compenetración en los distintos puntos de vista).

Muchos jóvenes, principalmente de orientación izquierdista, experimentan hoy con la vida en comunidades, intentando - de manera meritoria - una nueva forma de relación en sociedad. Pero por lo que yo he experimentado de ello, tales comunidades se desgarran una y otra vez a causa de sus luchas internas. El senti­miento entusiasta, de una aceptación amorosa del otro no se sostiene cuando se trata de la vida cotidiana, porque es demasiado idealista y sentimentalmente indiferenciada. A consecuencia de ello los afectos explosivos hacen estallar en cambio la sociedad. Pero afectos y emo­ciones son las señales de un sentimiento indiferenciado. He analizado a algunos jóvenes que vivían en comunidades, y sucedía todo como en otras personas también con respecto a sus relaciones sentimentales, pero sucedía en la mayoría de los ca­sos que ellos abandonaban la comunidad original y en lugar de ello creaban un círculo de amigos personales.

Hoy en día muchos hacen una forma de culto de los afectos y emociones: positivos, en forma de happenings musicales, o negativos, mediante riñas o peleas. Los que disputan creen por eso a menudo que expresan sentimientos, pero eso no es sin embargo totalmente verdadero, pues los sentimientos sólo en su estado primitivo están acoplados a emociones; en cambio el sentimiento diferenciado no es en absoluto emocio­nal (17). Las emociones y afectos que se fomentan conscientemente son algo enfermizo y conducen finalmente a la autodestrucción. Pero, ¿qué tiene que ver eso con el amor al prójimo cristiano y su continuación mundana-materia1ista en el Socialismo y el Co­munismo? (18). Su aspecto positivo es una cierta empatía humana general que nos re­laciona con todos los hombres pero su aspecto negativo es el sentimentalismo infantil y emocional, el cual no es otra cosa que el lado opuesto de la brutalidad (19).

Mientras nuestras ancianas damas tejían pantaloncitos de lana para los negritos desnudos, los tratantes de esclavos de las mismas confesiones destruían la vida de miles de hombres negros. Esto vale sólo como ejemplo para mostrar que sentimentalismo y brutalidad son las dos caras de una misma moneda. Por consiguiente no podemos regre­sar a tal infantil amor al prójimo cristiano, pero sí debemos volvernos a él como a un amor humano general en un nivel más elevado. ¿Cómo sería esto más o menos?, Jung lo llama: “una nueva forma de Eros (amor), que tiene una acción totalizadora, curativa y es la irradiación de una personalidad individuada. (20)

Este Eros es además un principio femenino reconocido (21). Esta forma de amor es­tuvo simbolizada en la tradición alquimista por una extraña imágen: con la sangre de co­lor rosado, que exuda de la piedra de los sabios u “homo putíssimus” y cura a todos los hombres. Homo putissimus significa el hombre más exudado o el más genuino (no mezclado), en contraposición a Cristo el homo purisimus, el hombre más puro (22). El es un hombre que conoce todo lo humano y no es falseado por ninguna influencia ni mezcla ajena. El liberará al mundo del mal al final de los tiempos mediante su sangre color de rosa. Esta simboliza cierta clase de Eros, que unifica tanto al uno como a los mu­chos, y vuelve total al individuo así como la multitud, y con el cual tiene que compensar la falta de sentimiento de nuestra época, una forma de amor que está ligada con un más elevado autoconocimiento y visión interior. El que hasta aquí fuera amor cristiano era demasiado ciego y sin visión interior, por él puede explicarse hasta la Inquisición. “Cuanto más ciego es el amor", dice Jung, (23) tanto más instintivo e impulsivo es, y lleva a consecuencias destructivas, pues es una dynamis que necesita forma y orientación". Para su utilización correcta necesita por eso una con­ciencia ampliada y un punto de vista más elevado, pues un hombre inconsciente es ex­traviado por sus proyecciones y no puede por eso ver al otro en absoluto ni amarlo co­mo es. Demasiada inconsciencia en el sentimiento crea distancia, aunque también produce al principio una cercanía demasiado grande, demasiado íntima, un hacer-juntos sin crítica, que des­pués estalla en una énantiodromía por medio de mutuas irrupciones de afecto. Una rela­ción de sentimiento diferenciado en cambio incluye una cierta distancia, que en cada ca­so es diferente. Jung escribe en una carta: (24) "La reducción de las distancias perte­nece al capítulo más importante y más difícil del proceso de inividuación. El peligro es siempre que la distancia sea construida en forma únicamente unilateral, de lo cual infaliblemente surge una forma de violencia seguida del consiguiente resentimiento. Toda re­lación tiene su distancia óptima que naturalmente debe ser hallada empíricamen­te. Las oposiciones deben ser consideradas cuidadosamente…” Jung acentúa el hecho de que esto es especialmente difícil entre hombre y mujer, pues entonces se mezcla también la sexualidad. Una relación de sentimiento diferenciada sería por consiguiente al mismo tiempo una simpatía y una cálida cercanía personal hacia el otro, así como igualmente también una cierta distancia, un comprender y un no comprender, lo cual significa el silencioso respe­tar el secreto del otro ser humano. Para un amante ciego e instintivo este distanciamiento ocasiona un gran dolor, pero le garantiza a él o a ella también su propia liber­tad, sin la cual no es posible la individuación. Esto me parece un punto de gran impor­tancia y significación para el futuro.

En una discusión acerca del peligro de una tercera guerra, esta vez de una guerra atómica, ha expresado Jung que la única fuerza contraria podría ser un movimiento religioso universal (25) que condujera a un viraje total. Desde que Jung escribió esto en 1945, podemos observar que han tenido lugar intentos en esta dirección en diversos lugares: por ejemplo una revitalización del Islam, sectas como las Bahai, los coreanos Moonies, misiones budistas o los incon­tables gurúes hindúes. Todos ellos intentan suscitar tal movimiento mundial y no lo hace menos la Iglesia Católica, en la cual una y otra vez “el Espí­ritu toca a la masa animal” (26), tal y como los recientes acontecimientos en Polonia evidenciaron de nuevo. Sin embargo todos esos sistemas religiosos lamentablemente no son solo un factor redentor, ellos mismos poseen en sí mismos también una peligrosa som­bra. Un arquetipo que mueve a las masas, conduce principalmente a que la gente piense que ellos solos detentan la verdad de modo que por eso persigan a los que piensan de otro modo. Además, los líderes religiosos aspiran una y otra vez a semejanza de los líderes políticos, a que el individuo se identifique totalmente con su verdad, que es una verdad, que sigue siendo sin embargo, siempre unilateral. “Incluso cuando se tratara de una gran verdad, la identificación con ella sería sin embargo, algo así como una catástrofe, por que el posterior desarrollo espiritual se estancaría. En vez de conocimiento se tiene entonces sólo convicción, y esto es mucho más cómodo por ello más atrayente” (27). En otras palabras, un movimiento religioso universal podría salvarnos de la destrucción espiritual del materialismo, y quizás de una tercera guerra mundial, pero tendría siempre aún la desventaja de subvenir a cierta mentalidad de masa. Sólo una visión interior consciente dirigida a la propia sombra y la sombra de los arquetipos, es decir, de las fuerzas religiosas, podría protegernos de la psique gregaria y su tendencia a ser arrastrados a la autodestrucción. Pero eso significa que debemos desarrollar una relación de sentimiento diferenciado - incluyendo la exigida distancia - para con los poderes interiores - debemos establecer una relación de yo a tú con el Sí-Mismo, la divinidad o lo numinoso, y en vez de eso no desarrollar en su lugar un fanatismo religioso acrítico que se basa en la posesión por lo numinoso.

La relación de sentimiento con los semejantes afuera y con las potencias arquetípicas en lo interior se complementa de manera extraña. En sus memorias pone de relieve Jung que el criterio de una vida es la relación con lo ilimitado, es decir, con el mundo numinoso del arquetipo (28). “Sólo cuan­do sé que lo que ilimitado es esencial, ya no desperdicio mi interés, en futilidades… En última instancia sólo se tiene algún valor a causa de lo esencial, y si no se tiene eso se ha malgastado la vida. También en la relación con otros hombres lo decisivo es si lo ilimitado se expresa en aquélla o no”. Jung quiere decir con ello que una relación profunda con otros sólo es posi­ble por el Sí-Mimo. Generalmente de yo a yo existen sólo asociaciones de­ intereses superficiales. Como el Sí-Mismo se logra en una relación, no puedo decirlo. Jung ha intentado mostrarlo en sus libros sobre la transferencia y en Mysterium Coniunctionis. Pero una y otra vez sigue siendo una misteriosa aventurar del Amor.

Me parece - para concluir - que hoy la petición de Jung es cada vez mejor entendida que durante su vida, pero en este punto sumamente esencial, la rehabilitación del Eros entre seres humanos y de una relación de sentimiento diferenciado con lo trascendente aún se considera demasiado poco. Mucha gente consideran los planteos de Jung como un sistema filosófico o una teoría o aún peor, como una nueva ideología colectiva o una nueva orientación en la teoría psicológica, algo que ninguna de ellas es. El proceso analítico es un proceso de pura experiencia empírica, en el cual la psicológía considerada como pura ciencia es finalmente trascendida (29). En el curso de este proceso todo se convierte en un encuentro vivo con entidades interiores y exterio­res, con los cuales debemos entablar una relación de sentimiento. El acento que pone Jung en los elementos individuales es por eso conscientemente y a propósito unilateral, pa­ra compensar la actual unilateralidad colectiva predominante. "Siempre hay - escribe alrededor de 1934 (30) - dos puntos de vista y siempre los habrá; el punto de vista del líder dirigente social, el cual, en tanto sea idealista, ve la salvación en una más o menos total represión del individuo (en favor de la sociedad) y el líder espiritual, que busca lograr un mejoramiento sólo en el individuo. No veo ninguna posibilidad de conciliación entre ambos, puesto que forman un par de opuestos necesario que mantiene al mundo en equilibrio”. Jung vio su propia tarea en el mejoramiento del individuo, lo que precisamente no da resultado sin una relación de sentimiento, personal y única. Quizás él entre más tarde alguna vez en la historia, como aquel caballero perseguido que volvió a traer a la sociedad la desaparecida copa del Grial, el principio femenino del Eros, es decir, como aquel "homo putissimus" de la Alquimia, que rezumaba una sangre color de rosa - una nueva forma de amor curativa y totalizadora, la que no pudo neutralizar el par de opuestos recientemente llamados colectivo-individuo, pero que sin embargo pudo tender un puente entre ambos.




NOTAS

(1) Carta a la Sra. Froebe Kapteyn 16 de agoste de 1947 que no esta en la edición alemana. Cartas: en inglés, vol. 1, pág.. 475 traducida, por mí.
(2) Nro. 5, 1 ju1 1981 pág. 13 y s s.
(3) I.c. pág. 17/1.8
(4) Cartas, vol. III, pág. 103, Carta de1 11.06.57
(5) Cfr, ibid. lII pág. 27, Carta v. 26, 5, 56. Cfr. Carta v.9.7.57, ibido. pág. 114
(6) Im' Umkreis des Todes. Daimon Zurich, 1.980, pág. 34
(7) Cartas, T .I, pág. 293, carta: 20.3.37
(8) Cartas, T.I, pág. 170, 10.10.33
(9) 29.1.34. Cartas, I, Pág. 183
(10) 14.9.1960, tomoIII, pág. 344 Cfr.también 8 jun.1943.Cartas I,pág.392.y ss..
(11)19.10.1960. Cartas. III, pág., 350, y ss.
(l2) Cartas 6.12.60, Cartas, III, pág.. 362/3
(13) Cfr. Obras Completas, tome 10, pág. 29 y passim
(14) 12 de julio, 1.947, Cartas II, pág.. 90
(15), El subrayado es mío
(16) 17.VIII.1957, Cartas. Tomo III, pág. 119. Cfr. también Cartas del 8.1.50, cartas vol. II y 23.9.49. Cartas, Tomo II
(17) Carta 7.2.50. Temol II, pág. 174
(l8) Carta, 29.1.42, sólo en la edición inglesa, vol. I, pág. 312
(19) Cfr. Carta, 10.5.32, Tomo I pág. 126
(20) Von den Wurzein des Bewusstseins. Zürich, 1954. Der Philosophische Baum, Cap.7, pág. 411 y ss.
(21) Cartas inglesas, vol I, pág. 465
(22) Wurzeln, l.c. pág. 412
(23) Wurzeln, 1.c. pág. 414
(24) Carta, 20.9.28, Cartas Tomo I , pág. 79
(25) Cf. Carta 12.12.45. T. I , pág. 496,
(26) Ibid.
(27) Cit. Von der Wurzeln, 1.c. pág. 585
(28) Erinnerungen Träume, Gedanken, Walter Olten 1981.
(29) Von den Wurzeln, 1.c. pág. 590/91
(30) 19.10.34, Cartas, I. pág. 226